Reacción ciudadana destroza blindaje de políticos corruptos Destacado

Escrito por  Publicado en EN DESTAQUE Miércoles, 08 Agosto 2018 15:36
Reacción ciudadana destroza blindaje de políticos corruptos La gran movilización popular tumbó al diputado José María Ibáñez. Ahora el pueblo va por otros parlamentarios y políticos facinerosos.

Escribe: Luis Alen.

Lo que en un principio fue catalogado por José María Ibáñez y sus cómplices parlamentarios como una mera reacción mediática de la gente, la patriada de estudiantes, trabajadores y ciudadanía en general, hizo trizas del blindaje de los congresistas, entre ellos la del mismo confeso corrupto ahora ex diputado, y resultó suficiente demostración del hartazgo de la ciudadanía por la corrupción imperante entre los políticos, patentizada en la aprobación de las notas reversales de Yacyretá, cuya revisión resulta un mandato popular de la concentración del lunes pasado en la Plaza de Armas de Asunción.

 

Como una premonición de lo que será el período de gobierno de Marito, su inminente toma de posesión ha sido precedida por la gran movilización ciudadana que le obliga al nuevo presidente a cumplir con su promesa electoral de “cero impunidad”, en los casos de corrupción que visiblemente tienen indicios contundentes de que han sido apañados por una clase política dominada por los manejos mafiosos.

A partir de que los ciudadanos salieran a las calles y se multiplicaran los escraches así como el repudio en las redes sociales contra José María Ibáñez y la decisión de los diputados de salvarle su investidura, resulta indudable que Marito debe optar por la única salida que tiene de basar su gestión en el apoyo ciudadano, que le estará vigilando si realmente cumple o no su prometida arremetida contra los corruptos, hecha durante la campaña electoral.

Resulta evidente que la repulsa de las “personas de a pie” indica también que la ciudadanía ya perdió la paciencia por la doble cara abdista, al tratar de desprender al presidente electo de las decisiones que se tomaron en las últimas semanas en el Congreso, en un relato que evidentemente no convenció, en el sentido de que Abdo Benítez era “celoso” de la independencia de los poderes del Estado, y que había dejado a los legisladores de su movimiento sin una directiva expresa de cómo votar en los temas más calientes.

Sin embargo, precisamente a la vuelta de su viaje a Estados Unidos, Marito “bajó la línea” y le obligó a Ibáñez a presentar renuncia como diputado ante el clamor popular que ya no toleraría a un confeso ladrón fungiendo de “representante del pueblo”.

Mientras la clase política decía buscar antes que nada la “paz” social para apearse de su posición inicial de blindarle al miembro de la logia sin condiciones, en un afán corporativo que no se conciliaba con el sentir popular, de repente el blindaje del parlamentario se hizo añicos, y más aún la soberbia con la que el mismo Ibáñez quiso minimizar la gravedad de la afrenta al pueblo con su proceder corrupto, culpando a la prensa porque se trató sólo de un efecto “mediático”, el gran impacto del tema en la ciudadanía.

 

¿No bajó la línea?

A su vez, el tema de Yacyretá se presentó igualmente como un “presente griego” de Horacio Cartes para Marito, e incluso éste supuestamente se abstuvo de bajar la línea para que sus legisladores votaran en contra de las notas reversales entreguistas de la soberanía energética nacional y, ¡oh casualidad! tanto los senadores como los diputados de Colorado Añetete dieron su voto decisivo para, en unión a los cartistas y liberales llanistas, convalidar las polémicas adendas al tratado de la EBY, que sepultan las posibilidades de conseguir alguna vez la plena calidad del país como copropietario de la binacional y así no financiar más el desarrollo argentino.

Acelerando la aprobación de las reversales antipatriotas, el presidente electo consiguió su objetivo de apartar del poder aCartes y Nicanor Duarte Frutos, que de haber ocupado su banca parlamentaria habrían marcado la agenda del gobierno haciendo ingobernable la República a partir de una división profunda en el Partido Colorado.

Pero obtuvo esta ganancia a costa de un precio muy alto, como se vio ahora, casi en simultáneo, con el caso del diputado ya autoexcluido de la Cámara Baja, José María Ibáñez, quien apenas sobrevivió unos días más como legislador abdista con el apoyo de sus colegas de movimiento, los cartistas y los liberales, junto a la aprobación simultánea de las notas reversales de Yacyretá, sufriendo un tempranero desgaste ante la ciudadanía.

Así las cosas, no le queda otra opción a Mario Abdo que apoyarse en la movilización ciudadana para la consecución de su objetivo principal de lucha contra la corrupción y la impunidad, comenzando por sanear de corruptos tanto el Congreso como el Poder Judicial y el Ministerio Público.

La fuerte movilización ciudadana de la semana pasada y de la actual causó un verdadero susto a la clase política, que ahora teme al escrache en los lugares públicos y a las tomas de posición del pueblo en las redes sociales, como nunca antes.

Hubo en los años de la transición grandes movilizaciones populares, incluida la del Marzo Paraguayo en 1999, pero la presente contra la corrupción muestra que la paciencia ciudadana rebasó el vaso, lo que obliga a Marito a tomar el toro por las astas en un proceso que lleve a grandes reformas, como sería la reorganización de la Justicia y la Fiscalía, de la ley electoral, e incluso una reforma constitucional para poner límites a la reelección de los legisladores.

Están pendientes también las investigaciones sobre personajes impresentables y averiados que pululan en las bancas parlamentarias, como el caso de Javier y Justo Zacarías Irún, actualmente voceros del cartismo, para evitar que vuelvan a tener preeminencia en el Congreso y en las instancias de control judicial, como el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados.

El presidente electo debería impulsar desde ya, en sintonía con el reclamo popular, la pérdida de investidura de todos aquellos senadores y diputados con indicios fehacientes de corrupción ya investigados en la justicia por hechos de corrupción contra la administración pública, y, asimismo, poner fin a la persecución fiscal contra legisladores, políticos e incluso simples ciudadanos de a pie, como el senador Paraguayo Cubas y otros, que han sido procesados por haber defendido la Constitución nacional el 31 de marzo de 2017, contra la pretensión de HC de conseguir la reelección “trucha”, en el episodio de la quema del Congreso.

Entre las medidas más urgentes figura el establecimiento de una comisión bicameral de investigación que analice el caso del megalavado de dinero atribuido al socio comercial de HC, Darío Messer, sin olvidar los demás casos que arrojen luz sobre la corrupción en el período de gobierno 2013-2018.

 

Volver a negociar con la Argentina

Se impone tras la movilización ciudadana y el repudio contra las notas reversales de Yacyretá, volver a negociar con el Gobierno argentino un mejor tratado, descartando las adendas que son como la aprobación de todos los desmanes financieros cometidos por argentinos y paraguayos antipatriotas, consagrando el famoso “monumento a la corrupción” ya definido por el expresidente Carlos Saúl Menem.

Atendiendo al reclamo popular e incluso al pedido de la Iglesia paraguaya, el presidente electo Marito Abdo debería pedir al presidente Cartes la postergación de la promulgación por el Ejecutivo de la aprobación realizada en el Congreso de las notas reversales de Yacyretá, a la espera de una reconsideración del contenido de los documentos por parte del nuevo gobierno que asumirá el 15 de agosto.

E incluso si mediare la promulgación del Ejecutivo, propugnar la inmediata investigación y renegociación de los acuerdos pactados con Argentina, a la vista también del destape de los hechos de corrupción conocidos ahora como el “cuadernazo”, que involucran al anterior director argentino de la EBY, Oscar Thomas, que entregó voluminosos bolsos con millones de dólares a empresarios y exponentes del poder “K” en el período de gobierno de la anterior presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner.

 

Siempre se dijo que la entidad binacional Yacyretá alimentaba las faltriqueras de la corrupta clase política, tanto paraguaya como argentina, e incluso a sectores empresariales de la construcción, especialmente en la orilla vecina. A raíz de las últimas revelaciones de corrupción en Buenos Aires, el gobierno paraguayo no debería permanecer inmóvil, sino solicitar una investigación de las finanzas del ente, más aún cuando está en juego la supuesta deuda que la entidad binacional mantiene con el Tesoro argentino, y de la cual se le quiere obligar al Estado paraguayo a ser responsable en un 50 por ciento cuando el país no consume ni el 5 por ciento de la energía generada en la usina del río Paraná, como también los reiterados atrasos en los pagos de la Argentina al Paraguay en concepto de compensación por la cesión de la energía no consumida.

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Modificado por última vez en Jueves, 09 Agosto 2018 10:43

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