Con “selección” de impresentables de HC, termina perdiendo la nación Destacado

Escrito por  Publicado en EN DESTAQUE Miércoles, 18 Octubre 2017 15:43
Con “selección” de impresentables de HC, termina perdiendo la nación Javier Zacarías / Oscar González Daher / Lilian Samaniego / Derlis Osorio / Juan Darío Monges / Víctor Bogado.

Escribe: Luis Alen.

El presidente Horacio Cartes ofrece al electorado colorado y nacional su plan continuista, engalanado por una “selección” de impresentables para el Senado y el Congreso, que con seguridad será derrotada estrepitosamente, corriendo la misma suerte del seleccionado de fútbol paraguayo, que por segunda vez en la era Cartes deja de ir al Mundial de este deporte, poniendo en ridículo al otrora dirigente deportivo devenido ahora en político.

Pero lo que menos le saca el sueño a Horacio es que el combinado nacional futbolístico o el país salgan perdiendo, con tal que sus negocios vayan creciendo, como se ha visto ocurriendo en las relaciones con Brasil o la Argentina, ya que se dejó de reclamar, por ejemplo, la soberanía energética en todos los años del cartismo, priorizando los distintos tráficos de frontera, incluido el de cigarrillos, que siguieron incrementándose, para beneficio del grupo enquistado en el poder de la República.

La política para HC es evidentemente sacar provecho de las debilidades para convertirlas en oportunidades, pero para su grupo empresarial y no para el país, lo que se ha visto que ocurrió este año, en los prolegómenos de las elecciones de 2018, en las que se juega su futuro el proyecto autoritario y hegemónico del cartismo.

Primero fue el caso del intento de “rekutu” de enero a abril, cuando contra viento y marea quiso HC imponer la enmienda, que no le salió, y que finalmente desembocó en el Plan B de Santi Peña y la senaduría activa, encabezando la lista acompañado de Javier Zacarías Irún y de todo el conjunto de impresentables que le hacen de comparsa en Honor Colorado.

Después vino la novela de la fiscalía general, con una terna que salió es cierto del “examen” al que se sometieron unos cien abogados, pero que con una selección final digna de una antología del poder maquiavélico, porque ya se sabía que un organismo como el Consejo de la Magistratura, copado por el oficialismo colorado con la adhesión de la oposición “rentada” liberal-llanista y el aporte del Frente Guasuluguista, no podía dejar de obedecer las órdenes de HC, para que finalmente otorgara una terna de la cual saliera la digitada por Cartes, es decir la fiscala antisecuestros Sandra Quiñónez, a sabiendas que no contaría con los votos del Senado, dominado por la oposición y enemiga acérrima de Fernando Lugo, el eterno acusado de haber alentado la aparición del EPP en el Norte.

Como ya se presumía, HC sabía que no tenía los votos para su elegida, pero tampoco le desagradaba que continúe en funciones el actual sumiso fiscal general, Javier Díaz Verón, que nunca se animó a molestar siquiera al poder, a la espera de los resultados electorales y de la llegada del nuevo gobierno, para ver cómo finalmente se negocia y se concreta el futuro fiscal aceptado por las principales fuerzas políticas.

De nuevo, de una debilidad surge la oportunidad para beneficio del círculo presidencial y de sus negocios, pero no para conveniencia del país, sumido como está en manos del predominio de los negocios de frontera, que alimentan el narcotráfico, el crimen organizado y el lavado de dinero, como lo pintan de cuerpo entero los informes del Departamento de Estado de USA.

 

La política del fútbol

Casi el mismo día en que Horacio daba a conocer el nombre de su candidata a la fiscalía general, la selección nacional paraguaya resultaba eliminada en su propia cancha del Mundial Rusia 2018. Un trago amargo para el pueblo, pero llamativamente era la segunda vez que un dirigente futbolístico como Cartes, metido en política, decepcionaba al pueblo con la eliminación para el máximo torneo ecuménico. Ya había ocurrido lo mismo en 2013, para el Mundial de Brasil, pocos meses después que HC asumiera la jefatura del Estado paraguayo.

Pero las críticas manifestaciones entre líneas de un dirigente de peso propio como el empresario Juan José Zapag, quien aludió sin dar mayores detalles a los manejos políticos que afectan al deporte rey en el Paraguay, como la causa de la nueva frustración popular, abren un abanico de incógnitas a desvelar sobre los intereses turbios que se hallan en el trasfondo de un deporte que mueve centenares de millones de dólares, y que no terminan de ser transparentados, evidentemente porque una verdadera mafia se ha empotrado en su dirigencia. Y que lo digan los norteamericanos, que han empezado la cacería de algunos de sus dirigentes, como Juan Ángel Napout y el inefable Nicolás Leoz, que dicho sea de paso aún sigue dando su nombre al estadio del Club Libertad, casualmente el del presidente de la República.

Hasta se llegó a decir que HC consiguió que sus pares de Argentina y Uruguay le consintieran la ocurrencia de nominar subsedes del Mundial de 2030 en Paraguay, a cambio de alguna concesión en Yacyretá, en contradicción a los grandes intereses nacionales en la represa hidroeléctrica. No extrañaría ya entonces, que hasta los mismos resultados deportivos pueden ser arreglados, con tal de sacar partido a favor de los inconfesables fines de los intereses de grupos subalternos, conectados al poder de turno, a contramano totalmente de los grandes objetivos ligados al bienestar popular y nacional.

Como se puede apreciar a la distancia, después del transitar de 8 años en la política del dirigente deportivo HC, todos sus esfuerzos y la planificación de su grupo en el poder, están orientados a sacar provecho ya sea de las debilidades o de las fortalezas, siempre a favor de su grupo empresarial y sólo subsidiariamente para beneficiar al país, sin importarle que éste a la larga salga perjudicado en su interés general, en el caso que las políticas le sean dañinas.

 

Pacto de no agresión

Pero en el tema que más daño está causando al país, a las puertas de las internas de diciembre y de las generales de abril, es el pacto que realizó HC con la dirigencia más impresentable de “escombros”, con el fin de reunir más poder y encarar las amenazas de investigaciones sobre sus políticas y su fortuna oscura, que le esperan en el próximo período 2018-2023.

Este pacto de no agresión se convierte en una alianza para la impunidad, y no es que esto sea patrimonio exclusivo del cartismo, sino que también se puede notar en otras listas, tanto del Partido Colorado como del Partido Liberal y de la izquierda.

Pero la nómina de “notables próceres” del blindaje otorgado por el fuero parlamentario no podía ser más chocante y descarada en Honor Colorado. Por ejemplo, su lista al Senado está compuesta, salvo algunas excepciones de jóvenes exponentes, por los mismos cuestionados dirigentes que aportarán votos, pero que más producirán rechazo tanto en las bases coloradas durante la interna como en el conjunto de la ciudadanía en la compulsa electoral general.

Encabeza la lista Horacio Cartes, seguido de Javier Zacarías Irún, y ya en el tercer lugar el titular del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, Oscar González Daher, sempiterno fogonero de las presiones sobre jueces y fiscales, buscando el “rekutu” junto a Lilian Samaniego, Derlis Osorio, Juan Darío Monges y Víctor Bogado, y éste casi seguramente ya quede fuera de la composición senatorial próxima, porque la lista de HC deberá compartir lugares con la de Colorado Añeteté, y atendiendo a la posibilidad cierta de que la ANR no logre más de 12 bancas en la general de abril.

La ciudadanía tendrá así la oportunidad única de no otorgar su voto a los impresentables de la política, como lo exhibe la lista de HC, teniendo presente que existen mejores candidaturas en otras listas, como las que se tendrán en la interna del 17 de diciembre. Y en abril próximo, ocurrirá lo mismo, ya a nivel de las listas de los partidos y movimientos que concurrirán a los comicios generales.

 

Será también la ocasión brillante para que la ciudadanía aplace la gestión de HC, que no pudo llevar a la selección paraguaya a los dos últimos mundiales, como resultado de haber priorizado una política derrotista, tanto en el fútbol como en la política, con el resultado en la sociedad del aumento de la pobreza y de la desigualdad en anchas capas de la población.

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