“Negocios” y no sólo votos, explicarían maridaje HC-ZI Destacado

Escrito por  Publicado en EN DESTAQUE Jueves, 12 Octubre 2017 09:20
“Negocios” y no sólo votos, explicarían maridaje HC-ZI Javier Zacarías, junto a Horacio Cartes, en encuentros cada vez más frecuentes.

Escribe: Luis Alen.

Un verdadero “cartel” político para los negocios se está armando con el maridaje entre Horacio Cartes y Javier Zacarías Irún, quienes ya no disimulan un pacto entre ellos para aglutinar el máximo poder posible, en un “matrimonio” de conveniencia que marque las pautas para el empresariado y los demás poderes fácticos, sometiendo a sus designios a los estamentos legales del país, como un “resurgimiento democrático” del stronismo sin Stroessner.

A los miembros de la clase política que no están todavía asimilados al perverso plan les alarma ya el grado de atrevimiento de HC, con la adhesión de ZI, hasta el punto que no tengan una pizca de duda que una vez en el Senado, ambos se ocuparán no sólo de consolidar sus negociados sino también de buscar el poder total, ya sea para los dos o, llegado el caso, sólo para uno de ellos, para pesar del otro.

No sería extraño que ZI llegara a conspirar contra el mismo HC, atendiendo a su historial de traiciones desde la época de Lino Oviedo, o que también Cartes decida finalmente deshacerse de la molestosa compañía del hombre fuerte del Este. Todo dependerá de la marcha con viento en popa de los negocios conjuntos, que se nota están por encima de los mismos intereses políticos.

En algunos círculos políticos cundió el pánico cuando, una vez presentadas las listas para las internas, se notaba que al “connubio” HC-ZI le acompañaba también la grotesca comparsa de casi todo el carnaval de hombres escombro, varios de ellos con procesos judiciales, y de otras rutilantes estrellas del firmamento fronterizo, pero no sólo como marca registrada del cartismo, sino también con la adhesión de disidentes colorados y exponentes de la oposición liberal.

Es como predecir lo que ocurrirá en 2018, cuando esta fauna cavernícola de la peor calaña política, se ponga de acuerdo para blindarse mutuamente y jurar lealtad a HC o a ZI, con lo cual la democracia sería enterrada definitivamente y sólo se escucharán al unísono loas al modelo cartista de los cárteles de frontera.

El mayor interrogante se cierne sobre Horacio por la naturaleza del pacto que tiene con Javier Zacarías Irún y otros exponentes de la mafia política, entre ellos algunos muy averiados dirigentes con relaciones “non sanctas” con los tráficos de frontera.

El maridaje con ZI ni siquiera ya es por motivo del posible aporte masivo de votos de parte del dirigente esteño, muy mermado en su poder regional en estos últimos tiempos en comparación a otros liderazgos zonales que sí le podrían significar un buen caudal electoral a HC. La opción por Zacarías Irún sería posiblemente por el control que ejerce a su vez ZI de la mafia fronteriza, que tiene a su cargo muchos de los movimientos que son fuente de recursos y de negocios tanto para el Grupo Cartes como para el mismo dirigente del Alto Paraná.

No escapa también a las razones del maridaje lo que ya veníamos apuntando desde hace tres años, específicamente desde octubre de 2014, con relación al objetivo común de Horacio y Javier de alzarse con los negocios del juego, el casino-hotel en la cabecera del puente de la Amistad y las apuestas deportivas, armando para el efecto un holding de empresas en conjunto con un inversionista venezolano-israelí, que actuaría como una especie de vitrina para exhibir el “Hard Rock Café” de los verdaderos dueños locales.

Además, no se puede descartar las “buenas relaciones” de ZI con fiscales y jueces que se encargan de otorgar el blindaje necesario a la hora de surgir algún inconveniente para el “normal” desenvolvimiento de los tráficos y negocios varios del grupo político enquistado en el poder de turno de la República.

Todo esto es lo que se quiere parar con evitar la consolidación de la entente política y de negocios entre HC y ZI, impidiendo la elección inconstitucional para el Senado de Horacio Cartes y Nicanor Duarte Frutos, quienes en unión a Fernando Lugo, conforman la peligrosa trilogía de los violadores de la Constitución y se constituyen así en el mayor peligro para la democracia.

 

La movida del PDP

Ya parecía raro que Horacio Cartes se lanzara sin mayores contratiempos hacia la competencia electoral como candidato a senador, estando inhabilitado por la Constitución y sin tener ninguna impugnación, tanto en la ANR como en los partidos opositores, pero de repente le surgió una amenaza real con la decisión del Partido Democrático Progresista (PDP), de Rafael Filizzola y Desirée Masi, de plantear la objeción ante la Justicia, tanto a la postulación del Jefe de Estado como contra el expresidente Nicanor Duarte Frutos.

El texto constitucional es demasiado claro como para una interpretación torcida, porque el presidente de la República sólo puede ser senador vitalicio una vez finalizado su mandato, con lo cual termina prácticamente su vigencia política, lo que viene a ser como una merecida jubilación tras un “cursushonorum” culminado nada menos que con el máximo cargo al que puede aspirar un ciudadano.

Los estrategas de la campaña de HC, así como de la de Nicanor, acuden a la existencia de un precedente: una sentencia de la Corte Suprema que le habilitaría a candidatarse tanto a Cartes como a Duarte Frutos, ya que éste último habría sido favorecido por la máxima instancia judicial, que, sin embargo, sólo se expidió contra la decisión del Senado que vetaba la toma de posesión de su banca al expresidente.

Es cierto que la Justicia Electoral habilitó a NDF en 2008 para encabezar la lista colorada al Senado, pero falta evidentemente la última palabra de la Corte sobre el fondo de la cuestión, es decir, la inconstitucionalidad del proceder, tanto de Duarte Frutos como de Cartes, de buscar una banca parlamentaria activa, cuando sólo pueden ejercer la senaduría vitalicia.

La resolución de la Corte Suprema sólo se limitó a desestimar la autoridad de la Cámara Alta para negarle a Nicanor su sitio en el cuerpo legislativo, pero el Senado, como se sabe, ignoró olímpicamente la decisión de la máxima instancia del Poder Judicial, planteándose en aquel entonces un escandaloso conflicto de poderes.

 

El acuerdo de los violadores

Se debe recordar, a propósito de componendas en el más alto nivel de la clase política, que la candidatura de Nicanor fue fraguada a cambio de que éste finalmente no impugnara la figura de monseñor Fernando Lugo, cuando éste era aún ministro de la Iglesia Católica y, por lo tanto, no se encontraba habilitado para presentar su postulación a la presidencia de la República.

Ahora tanto Nicanor como HC quieren seguir el mismo camino de Lugo para forzar el texto de la Constitución con interpretaciones traídas de los pelos, con tal de conseguir la consolidación del poder cartista. Hasta podría llegar el caso que los tres mosqueteros de la política criolla, Horacio, Nicanor y Fernando, se pongan de acuerdo en el Senado del próximo período y, entre gallos y medianoche, acuerden la presidencia del alto cuerpo legislativo para HC, con la brillante oportunidad para éste de volver a ser presidente de la República en caso de acefalía del cargo de presidente y del vicepresidente, más aún si éstos llegaran a ser Santi Peña y Luis Gneiting.

Los grupos empresariales contrarios al unicato de HC están alertando de esta posibilidad real, más aún cuando se sabe que Cartes está decidido a forzar todos los artículos constitucionales posibles, con tal de conseguir su objetivo. Porque también se cree beneficiario de la ausencia de cualquier mención en la Constitución acerca de si debe renunciar para pugnar a la senaduría activa, ya que el texto de la Carta Magna sólo prevé que el titular del Ejecutivo pase a ser senador vitalicio, con voz pero sin voto.

La candidatura de HC, por tanto, carece de todo respaldo constitucional, por lo que se le podría hasta procesar en la Justicia, por desobedecer el texto legal fundamental, pero no ocurrirá tal cosa, por la total sumisión de la fiscalía y de los jueces a los dictados del poder cartista y de los gerentes del Grupo Cartes, como ha quedado bien demostrado en la búsqueda de los responsables de las órdenes emanadas del presidente y del entorno presidencial, la noche de la quema del Congreso y del atraco al local del PLRA, el 31 de marzo-1 de abril, a través de las llamadas cruzadas entre los jefes policiales y el círculo áulico cartista.

Ahora la Corte Suprema tendrá la ocasión de expedirse ante la impugnación del PDP, pero ¿irán a contradecir al poder los ministros de la máxima instancia judicial o preferirán agachar cabeza ante la imposición de los gerentes cartistas y sus abogados?

La otra alternativa es esperar a los resultados comiciales y maniobrar en el Congreso el próximo período para juntar los votos disidentes colorados y del resto de la oposición para frenar a HC y no permitir que jure como senador, al estilo de lo que le ocurrió a Nicanor. Pero conociendo cómo saben convencer los gerentes con sus tentadoras ofertas a los legisladores, lo más probable es que se afirme definitivamente una mayoría pro HC en el Senado y en Diputados para hacer irrealizable el plan de frenar el poder cartista en el periodo 2018-2023.

 

De nuevo en la mira de USA

Cuando parecía que todo iba tranquilo para consolidar en el próximo período el poder cartista, ya sea a través del delfín Santi o por medio de una componenda Horacio-Nicanor-Fernando en el siguiente cuerpo legislativo, surge la novedad del necesario trámite que se deberá dar al juicio de inconstitucionalidad en la Corte, por lo que automáticamente la resolución del caso pasará a ser monitoreado de cerca por el Gobierno de los Estados Unidos.

La negativa norteamericana a avalar la enmienda pro-reelección fue uno de los motivos de la caída de la operación “rekutu”, pero también existió la velada advertencia “yanqui” de que continuaría monitoreando la vigencia de la Constitución en el proceso paraguayo, a tal punto que la candidatura de HC al Senado en forma activa y no vitalicia, como indica el texto constitucional, tendría que ser resuelta de acuerdo a los mecanismos jurídicos a mano, es decir, con una resolución de la Corte Suprema.

 

¿Pero que pasará si la Corte se aviene a otorgar una patente de corso a HC para interpretar a su antojo el claro texto constitucional? Nuevamente se estaría en las mismas condiciones de marzo-abril de este año, como en el caso de la intentona fallida de la enmienda, y con un presidente finalizando su mandato haciendo trizas de los postulados constitucionales, con lo cual estaría contradiciendo lo prometido al Tío Donald, de culminar la presidencia sin más violaciones a la Ley fundamental.

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