Modelo de “buena gestión” en Petropar beneficia sólo al grupo en el poder Destacado

Escrito por  Publicado en EN DESTAQUE Miércoles, 07 Junio 2017 15:10
Modelo de “buena gestión” en Petropar beneficia sólo al grupo en el poder Las estaciones de servicio en seccionales coloradas, además de violar la ley electoral significan una competencia desleal con el sector privado, ya que Petropar subsidia en un 50 por ciento a los operadores que alquilan los locales partidarios.

Escribe: Luis Alen.

El modelo de buena gestión que el cartismo quiere vender a la opinión pública para argumentar la necesidad de votar por Santiago Peña, se encuentra, entre otros ejemplos, en el sistema utilizado por el Gobierno para imponer el sistema monopólico actual de importación y distribución de combustibles de Petropar, donde las ganancias en última instancia van a parar a quién sabe cuántos operadores políticos o al mismísimo Grupo Cartes.

La empresa estatal petrolera dijo que ganó 114 millones de dólares en 2016, pero un gasto de 50 millones dejó en caja poco más de 60 millones, según la propia confirmación del ente en un “powerpoint” durante una exposición ante la Cámara de Anunciantes del Paraguay (CAP)

Esto equivale a confesar que durante el Gobierno de HC el gasto operativo y administrativo de Petropar se disparó por las nubes, pasando de 35 millones de dólares en 2013 a 50 millones de dólares el año pasado, con tendencia a continuar creciendo.

Este nivel de gasto sólo se podía cubrir con los decretos monopólicos y anticonstitucionales que salieron en 2015 y que obligaron a los emblemas privados a comprarle obligatoriamente a Petropar el 50 por ciento de sus combustibles distribuidos al público, y encima con la vigencia de la licencia previa de importación expedida por el Ministerio de Industria y Comercio para la importación del otro 50 por ciento del mercado.

De hecho, el 78 por ciento de los 114 millones de dólares (89 millones de dólares) exhibidos como “ganancia” de la empresa estatal, fue por obra y gracia de los contratos obligatorios con las empresas privadas distribuidoras. De otro modo, Petropar iba directamente a la bancarrota y el Gobierno no tuvo otra idea que establecer una “reserva de mercado” a favor de la entidad monopólica.

Si la “ganancia” de Petropar se hizo a costa de las distribuidoras privadas, con un nivel alto de precio local del gasoil en una época de caída importante en la cotización internacional del petróleo crudo, se agrega el hecho de que tampoco fue pagada aún la cuantiosa deuda con la venezolana PDVSA, de casi 300 millones de dólares.

En el caso que se pagara la deuda a PDVSA, a razón de 30 millones de dólares por año en un lapso de diez años, el gasto de Petropar ya treparía a más de 80 millones, lo que prácticamente estaría neutralizando en 2017 la supuesta bonanza económica conseguida con los decretos monopólicos, lo cual ya de por sí echa por tierra las argumentaciones gubernamentales sobre la “buena gestión” del Gobierno cartista en el sector petrolero.

 

“Modelo” político totalitario

 

El “modelo” de gestión cartista, a contramano de la libertad de mercado preconizada en la Constitución nacional, apunta a imponer una economía regulada y controlada por el grupo dominante en el poder, y el experimento totalitario de Petropar indica cuál es el “nuevo rumbo” deseado por HC, es decir el Grupo Cartes y sus gerentes.

Por el último decreto del pasado 19 de mayo, el número 7.149, el presidente Horacio Cartes estableció que las naftas virgen y económica ya no estuvieran incluidas en la obligación de comprar a Petropar, pero el gasoil tipo I y tipo III continúan atados en un 36 por ciento, lo que implica una ligera disminución con respecto al 50 por ciento anterior.

Es muy posible que el Gobierno dejara de lado el monopolio del 50 por ciento en dichas naftas, atendiendo a la imposibilidad de Petropar de cumplir con la mezcla obligatoria con el alcohol anhidro, quedando en manos del sector privado agenciarse para conseguir la materia prima nacional.

El negocio más lucrativo es, desde luego, la importación de gasoil. Pero el nuevo decreto establece una reducción en el monopolio, tal vez porque al mismo tiempo pone en manos del Ministerio de Industria y Comercio un sistema de regulación muy llamativo a través de las licencias de importación que a partir de ahora ya dependerán en su totalidad del criterio de la dependencia estatal para su expedición, volviéndose a una rémora de la primera época de la dictadura colorada y stronista, de los años 50.

En efecto, por el nuevo decreto, el MIC tiene la potestad de controlar todas las importaciones de gasoil del sector privado a través de las licencias previas de importación mediante su “no vigencia automática”, lo que implica una actitud dictatorial de decir “sí” o “no” según la cara del cliente y el comportamiento de cada emblema, que prácticamente no pueden contradecir la “orden superior” ni acudir eventualmente a la Justicia, donde saben que perderán casi con seguridad cualquier acción, a la vista de la sumisión de los jueces a las directivas de HC.

Mantener el “elefante blanco”, a costilla del sector privado y en contra de lo dispuesto en la Constitución Nacional, no favorece a la población porque el precio del gasoil debió haber bajado más y no lo hizo durante la era Cartes. Tampoco sirvió para afrontar la deuda con PDVSA, que continúa impaga y es una espada de Damocles sobre las reservas internacionales del país, que podrían ser embargadas.

El sistema monopólico recortado por el nuevo decreto sirve evidentemente para los fines políticos del cartismo, como el populista esquema de venta de “Ñande Gas” de Petropar, a un precio menor al vigente en las distribuidoras privadas y evidentemente financiado por la “ganancia” que arroja el régimen monopólico e inconstitucional del gasoil. Lo mismo ocurre con la venta de alcohol de la planta de Troche por debajo de su costo de producción, con el fin de mantener otro renglón del populismo político criollo.

A su vez, la “utilidad” de Petropar sirve para ganar poco como distribuidora al público, ya que les cede el 50 por ciento de su margen a los propietarios de estaciones de servicio con el emblema estatal, algunos de los cuales alquilan el terreno donde están sus instalaciones a seccionales coloradas, creando una competencia desleal contra las pequeñas y medianas empresas que en el sector privado deben subsistir actuando en un solo segmento o eslabón como propietarios y operadores de gasolineras, transportistas y pequeños empresarios en la distribución de gas, entre otros rubros.

Frente a este cúmulo de impactos negativos contra la economía de mercado, sólo queda pensar en que se favorece a los operadores políticos empotrados en Petropar, dado el incremento en los gastos del ente en los últimos años, además del negocio que implica la importación de combustibles asegurada por Petropar en un 50 por ciento, con los contratos de compra y de flete en el exterior, que siempre son controlados por el grupo enquistado en el poder, como ocurriría ahora con el Grupo Cartes, cuyo gerente en Petropar es Carlos Cañete, hombre de confianza del presidente y su tesorero en el club Libertad.

¿Qué pasará si con el nuevo decreto Petropar comenzara a reducir sus ganancias por el aumento de su gasto y pago de deuda? Se llegaría a la sinrazón de mantener el esquema monopólico sólo con fines políticos, para beneficio del grupo dominante en el poder o del Grupo Cartes.

El nuevo Gobierno que asumirá en 2018 como primera medida deberá terminar con este sistema inconstitucional, porque, de otra forma, sería una anti propaganda que no haría otra cosa que demostrar la vigencia de un régimen contrario a la seguridad jurídica y a la atracción de inversiones extranjeras.

 

Las inversiones que vinieron estos años, precisamente, han sido aquellas de orden especulativo o aventurero, como en éste último caso algunas empresas extranjeras que aparecieron con frondosos antecedentes cuestionables para participar en las licitaciones “llave en mano” para rutas, las APP o para la construcción de viaductos, como la cuestionada española acusada de pagar jugosas coimas.

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