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Gobierno asume deuda en EBY que en 95 % es de la Argentina

Escrito por  Publicado en COMENTARIOS Jueves, 18 Mayo 2017 10:38

Escribe: Luis Alen.

 

El acuerdo por Yacyretá con la Argentina es tenido por el Gobierno de Cartes como un gran logro, al reducirse supuestamente la deuda en US$ 13 mil millones, para quedar finalmente en US$ 4 mil millones (en un 50 por ciento supuestamente paraguaya) comenzando a ser pagada dentro de 10 años, cuando se estima que el Paraguay empezará a consumir la totalidad de la parte de la energía eléctrica que le corresponde en el emprendimiento.

Pero la realidad es que el Paraguay consume sólo un 5 por ciento del total generado, correspondiendo el 95 por ciento a la Argentina, lo que en justicia tendría que significar un cálculo de la deuda que implique para el vecino país asumir casi la totalidad del endeudamiento, si no la suma global, a estar por los beneficios que ya significó la usina para el consumo argentino en los últimos 23 años.

Lo que no dicen HC y sus gerentes es que se ha consumado un pésimo precedente con “olor” a negociado, si es que resulta finalmente aprobado el acta de entendimiento en el Senado, ya que se asume una “deuda” que no ha sido auditada en forma transparente, sonando a una bruta imposición de Buenos Aires, con tal de sacar adelante de una vez por todas un saneamiento largamente demorado en las finanzas de la EBY y, sobre todo, porque se llegó a un punto en que ya se hace perentoria para la Argentina la necesidad de aumentar la capacidad de generación de la usina en por lo menos cinco turbinas más.

Se debe resaltar que Yacyretá es la obra pública más controvertida en el vecino país de los últimos 30 años, a tal punto que ya a principios de la década del 90 y en medio de un festival de sobrecostos pagados por el Tesoro argentino a las empresas constructoras y proveedoras de los equipos electromecánicos, el entonces presidente Carlos Menem se refirió a la represa binacional como un “monumento a la corrupción”, hasta el extremo que en la década del 2000 el Gobierno bonaerense quiso ya enchufar a nuestro país el 50 por ciento de todo el peso de la pesada carga dejada por las corruptelas y las obras complementarias para la terminación del emprendimiento, a ser pagada a lo largo de 40 años con la venta anticipada de la energía por parte del Paraguay a la Argentina.

Por supuesto, esta pretensión fue rechazada en su época por el Congreso paraguayo. Se espera que el nuevo documento firmado por Horacio Cartes y Mauricio Macri sea analizado en forma detenida y con mucho cuidado, sopesando los altos intereses nacionales, antes de darle una aprobación definitiva.

Precedente para Itaipú

El mayor cuidado se debe tener con el acuerdo en Yacyretá, porque podrá servir de precedente en las próximas negociaciones por Itaipú, a ser culminadas en 2023.

La aceptación sin mayor análisis del monto de la deuda paraguaya en Yacyretá, a cambio de la supuesta “condonación” de intereses que no están previstos en el Tratado, debería originar el rechazo por parte del Senado. Tal como ya lo dijera el afamado economista Jeffrey Sachs en el estudio que realizó de la realidad financiera en Itaipú, al confirmar que la deuda ya es “cero” con relación a la entidad binacional paraguayo-brasileña, lo mismo se puede aducir con respecto a nuestra “deuda” en la EBY.

Esto, en primer lugar por la sencilla razón que el Paraguay no puede cargar con casi 25 años de deuda flotante en el período de operación de la usina, siendo la Argentina el consumidor de la energía en un porcentaje del 95 por ciento y nuestro país sólo de 5 por ciento. En cualquier caso, lo justo hubiera sido que la Argentina asumiera en un 95 por ciento la deuda de la obra, por los 23 años continuados en que prácticamente se llevó toda la generación de Yacyretá, que le equivale a nada menos que un 15 por ciento de la generación de base de su sistema interconectado nacional.

Sólo que ahora nos encontramos que, tras 43 años de vigencia del Tratado y de la obra de Yacyretá, la Argentina nos quiere enchufar el 50 por ciento de la deuda, que sería descontada por una parte de lo que le corresponde al Paraguay por territorio inundado, con el agregado de un mínimo ajuste en el costo por cesión de la energía que no utiliza el país y que le corresponde como propietario del 50 por ciento.

La imposición argentina en Yacyretá llega al extremo en que no podemos venderle la energía a terceros, y sólo a los argentinos, además de la inicua exigencia de cubrir una deuda no auditada con documentos respaldatorios, y con un costo de la energía cedida que es menos de la mitad del precio mayorista de mercado en la región del cono sur sudamericano.

 

En resumen, un malísimo negocio que no presagia buenos resultados también en la negociación con Brasil por Itaipú.

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